Nuevamente ayer me llego una historia, apasionante, me dejo el vello de punta he de reconocerlo. Cada palabra que leía hacia mas interesante esta historia, real como la vida misma. A veces la memoria es cruel muy cruel y las personas cuando dejan de estar con nosotros y dejamos de nombrarlas desaparecen de la historia de la humanidad, aunque esta sea brevemente de ámbito familiar. Yo soy de las personas que piensa que las historias de nuestra gente, de nuestros antepasados ha de estar siempre a flote, para con ello rendir honor a su memoria; una manera de no morir jamás y de estar presente en nuestras mentes, en nuestros espacios en nuestro corazón.

Ayer con esta historia mi interlocutor, mi amigo llego a darle la mano para sacarlo a flote desde dentro de su corazón al exterior más infinito de la comunicación.

Es extraño pero pude casi hasta vislumbrar su rostro envejecido y calmado en mi mente, la descripción de sus personalidad era tan especial que se metió sin apenas yo darme cuenta en la magia que tiene la noche cuando todos los sentidos están expuestos a la abertura mas extensa de nuestra existencia.

No soy quien para desvelar esta historia por respeto, por pasión y por miles de millones de sentimientos, ni lo voy hacer. Era y es (porque aun esta en el corazón de mucha gente) una persona muy conocida donde las raíces de las personas anclan y perforan la tierra para hacer de ella su lugar de vida, de encuentro, de convivencia.

Dejare que las estrellas de esta noche calmen mi agitación al escuchar su Romancero Andaluz, dejare que la brisa vespertina de la mañana me haga volver a la realidad, pero dentro de la oquedad del recuerdo de mi persona continuara estando esta persona, que no personaje ya que es y será real, por que mas de una persona así lo quieren y lo querrán.

Vayas hoy estas palabras para él, porque sacarlo a la luz es darle vida después de su vida, porque hablar desde el corazón de él, desde el respeto es sencillamente QUERER.