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La Coctelera

rafarodrigotaita

12 Julio 2008

El Centenario de Bette Davis

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Probablemente pensarán que exagero. Pero créanme que, cada vez que pienso en ella, para mí es una verdad irrefutable: El cine comienza y acaba con Bette Davis. En cada uno de sus gestos, frases, maneras. Cada vez que cae de rodillas ante Henry Fonda en "Jezebel"; cuando Paul Henreid le ofrece un cigarrillo en "Now, Voyager"; o borracha hasta lo insoportable en "All About Eve". Son imágenes que me acompañan y me emocionan como pocas cosas en la vida. Al cumplirse 100 años de su nacimiento la recuerdo con los sentimientos más exaltados, agradeciendo cada una de sus apariciones en la pantalla, incluyendo en aquellas películas poco inspiradas que también protagonizó.

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Jezebel. Bette Davis dio lo mejor de sí misma a las órdenes de William Wyler en la historia de una compleja mujer en el Nuevo Orléans previo a la Guerra Civil. Bette y Fay Bainter obtuvieron el Óscar por sus interpretaciones.

Si uno se acerca a la tumba de Bette Davis en el cementerio de Los Ángeles encontrará una inscripción en su lápida: “Lo hizo de la manera difícil”. Y es cierto. Para Bette Davis nada fue fácil: ni su carrera, ni la vida familiar y mucho menos los romances . Incluso las finanzas le jugaron duras pruebas. Su peor enemigo, sin duda, fue su propio carácter. Y pese a todo este panorama fue la más grande.
Hija de padres divorciados, Ruth Elizabeth Davis nació el 5 de abril de 1908 en Lowell, Massachusetts. Siempre quiso ser actriz. Pero no todos pensaban que era adecuada para ello. En Nueva York fue rechazada por la Academia de Eva Le Gallienne y tuvo que conformarse con escuelas menos prestigiosas. Su debut en Broadway no llamó la atención de nadie, salvo de un cazatalentos que decidió contratarla para hacer películas en California bajo el sello Universal.

Sin muchas ilusiones pero con ganas de trabajar, Ruth Elizabeth –que ya había adoptado el nombre de Bette– se embarcó hacia Los Ángeles. Allí se sorprendió de que nadie la recibiera en la estación del tren y luego se supo que el encargado de hacerlo había dejado su puesto porque “nadie con apariencia de estrella de cine había aparecido”.
Bette Davis no era bella. No de acuerdo a las exigencias de su tiempo. Una frente amplia, ojos dominantes y excesivos, nariz irregular y una sonrisa irónica difícilmente tenían que ver con las grandes diosas de la pantalla. Así que la Universal la encasilló en papeles secundones sin mayor oportunidad hasta que la cedieron a la Warner. Allí, el actor George Arliss decidió darle un papel clave en “The Man Who Played God” (1932). Las cosas comenzaron a mejorar.

LA REVELACIÓN
Pero la Warner tampoco estaba decidida a ofrecerle mejores papeles a una desconocida Bette Davis. Por lo que no dudó en prestarla a la RKO para que intepretara a la desagradable Mildred en “Servidumbre humana” (1934), junto a Leslie Howard. La actriz entendió de inmediato que esa era su gran oportunidad. E interpretó a Mildred con sangre, sudor y lágrimas. Entonces, sucedió el milagro. De la noche a la mañana todos hablaban de la nueva actriz, inclasificable de aspecto pero extraordinaria en el drama. Y aunque la Academia no le concedió una nominación al Óscar, sucedió algo irrepetible en su historia: los votantes escribieron el nombre de Bette Davis en sus respectivas cédulas.
Jack L. Warner comprendió que tenía en su nómina a un talento especial. Decidió ofrecerle mejores papeles y así lo hizo. De manera que, al año siguiente, Bette obtuvo su primer Óscar por “Peligrosa” (1935). Este drama algo artificial sobre el alcholismo no es de sus mejores películas, pero la Academia intentó corregir su omisión anterior.

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Extraordinario melodrama. Bette y Paul Henreid como la pareja condenada a no consumar su amor en un filme clave del cine romántico de los años cuarenta: "Now, Voyager".

MALVADA DE OFICIO
Hacia 1950, Bette Davis era una actriz admirada en el mundo entero. Sus dramas, principalmente aquellos en los que interpretaba a mujeres difíciles o villanas sin corazón, se convirtieron en los favoritos de todos los públicos y nadie discutía ya su grandeza como intérprete.
Sus detractores señalaban que era una actriz excesivamente amanerada, incansable a la hora de llamar la atención para robarle la escena a sus coestrellas. Y si uno observa con detenimiento sus películas, así es. Pero eso sucede cuando el director no es el adecuado.
Basta ver las películas que realizó bajo las órdenes de William Wyler –uno de sus amantes en aquella época– para no encontrar reproche alguno. Todo lo contrario, allí está la mejor actriz estadounidense de todos los tiempos: “Jezabel” (1938), “La carta” (1940) y, principalmente, “La loba” (1941) lo comprueban.
Así, cuando Joseph L. Mankiewicz le dio el papel de Margo Channing en “All About Eve” (1950), ya era una actriz consumada. Había pasado triunfal por todos los registros, siempre al borde del exceso y siempre genial. Pero al igual que Margo, Bette Davis se sentía insegura por la edad y por la aparición de nuevos talentos, casi todos provenientes del Actors’ Studio de Nueva York.

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La obra maestra. Bette con Anne Baxter, Marilyn Monroe y George Sanders en "All About Eve". Una mirada cínica al mundo teatral. Los diálogos de este filme son tan brillantes que bien podrían ser considerados los mejores de la edad de oro de Hollywood.

MONSTRUO SAGRADO
Pocas actrices de Hollywood han aceptado con mayor estoicismo el paso de tiempo, el cambio de la moda y las exigencias del público como Bette Davis. Cuando Robert Aldrich le ofreció uno de los papeles estelares en “¿Qué fue de Baby Jane?” (1962) las dudas la asaltaron. Pero no porque se trataba de un filme de terror y suspenso donde debería de interpretar a una anciana enloquecida, sino porque habría de compartir la pantalla con una rival de siempre: Joan Crawford.
Bette venció sus temores y se enfrentó con valentía a un reto que cambiaría por siempre su imagen frente al mundo. A partir de “Baby Jane”, Bette sería sinónimo de horror.

GENIO Y FIGURA
Poco después del éxito de “¿Qué fue de Baby Jane?” apareció un aviso en la revista Variety que desató las habladurías de toda la industria: “Actriz busca empleo. Madre de tres: 10, 11 y 15 años. Divorciada. Estadounidense. Treinta años de experiencia en el cine. Capaz aun de moverse y más afable de lo que dicen los rumores. Desea empleo estable en Hollywood (estuvo ya en Broad­way). Bette Davis. c/o Martin Baum G. A. G.”
Bette Davis está acabada, señalaban algunos. Otros celebraron la ocurrencia de la llamada primera dama del cine. La realidad era distinto: Bette se sentía realmente desplazada por el nuevo sistema de producción. Y, de otro lado, también quería dar una lección de humildad a sus colegas. Si necesitaba trabajo tenía que buscarlo.
Era difícil para una mujer de su edad volver a interpretar aquellos melodramas sobre fascinantes heroínas nacidas por y para el amor. Solamente el cine de terror y suspenso le ofrecía buenas oportunidades y volvió a aceptar una oferta de Aldrich, pero esta vez con la condición de no trabajar con la Crawford. El resultado habría de ser “Hush... hush, Sweet Charlotte” (1964) donde apareció junto a una antigua amiga, Olivia de Havilland.

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Brujas. Bette y Joan Crawford se hicieron la vida imposible durante y después del rodaje de "¿Qué fue de Baby Jane?". Bette se negó de plano a volver a trabajar con Joan.

Pese al nuevo éxito, Bette Davis no sentía confianza en su lugar dentro del nuevo Hollywood. Pero tenía pocas salidas. Broadway no le ofrecía ninguna porque sus intentos por hacer teatro habían vuelto a fracasar en los años 50, con 90 representaciones de “Two is Company” (1953), y tras el accidentado montaje de “La noche de la iguana” (1961), de Tennessee Williams.

De manera que fue en la televisión, aceptando incluso papeles de actriz invitada en las más diversas teleseries, donde encontró el trabajo duro y constante que le permitiera seguir al frente de su familia.
La lección que dejó Bette Davis es que una actriz es como un obrero. Debe estar siempre en actividad, aceptar todas las formas expresivas y ser capaz de enfrentar los fracasos extremos. Solamente así, pensaba, será capaz de tener las herramientas para construir una leyenda.
Murió lejos de su hogar, en Francia, tras recibir un premio honorario en el festival de San Sebastián en 1989. “Seguramente subastarán mis pestañas postizas”, comentó irónica alguna vez.

Filmografía completa

1931 “The Bad Sister”, de Hobart Henley
1931 “Seed”, de John M. Stahl
1931 “Waterloo Bridge”, de James Whale
1931 “Way Back Home”, de William A. Seiter
1932 “The Menace”, de Roy William Neill
1932 “Hell’s House”, de Howard Higgin
1932 “The Man Who Played God”, de John G. Adolfi
1932 “So Big!”, de William A. Wellman
1932 “The Rich Are Always With Us”, de Alfred E. Green
1932 “The Dark Horse”, de Alfred E. Green
1932 “Cabin in the Cotton” (Cabaña en el sur), de Michael Curtiz
1932 “Three On a Match”, de Mervyn LeRoy
1932 “20,000 Years in Sing Sing”, de Michael Curtiz
1933 “Parachute Jumper”, de Alfred E. Green
1933 “The Working Man”, de John G. Adolfi
1933 “Ex-Lady”, de Robert Florey
1933 “Bureau of Missing Persons”, de Roy Del Ruth
1934 “The Big Shakedown”, de John Francis Dillon
1934 “Fashions of 1934”, de William Dieterle
1934 “Jimmy the Gent”, de Michael Curtiz
1934 “Fog Over Frisco”, de William Dieterle
1934 “Of Human Bondage" (Servidumbre humana), de John Cromwell
1934 “Housewife”, de Alfred E. Green
1935 “Bordertown”, de Archie Mayo
1935 “The Girl From 10th Avenue”, de Alfred E. Green
1935 “Front Page Woman”, de Michael Curtiz
1935 “Special Agent”, de William Keighley
1935 “Dangerous" (Peligrosa), de Alfred E. Green
1936 “The Petrified Forest" (El bosque petrificado), de Archie Mayo
1936 “The Golden Arrow”, de Alfred E. Green
1936 “Satan Met a Lady”, de William Dieterle
1937 “Marked Woman" (Mujer marcada), de Lloyd Bacon
1937 “Kid Galahad”, de Michael Curtiz
1937 “That Certain Woman”, de Edmund Goulding
1937 “It’s Love I’m After”, de Archie Mayo
1938 “Jezebel" (Jezabel), de William Wyler
1938 “The Sisters” (Las hermanas), de Anatole Litvak
1939 “Dark Victory" (Amarga victoria), de Edmund Goulding
1939 “Juarez”, de William Dieterle
1939 “The Old Maid" (La solterona), de Edmund Goulding
1939 “The Private Lives of Elizabeth and Essex”, de Michael Curtiz
1940 “All This, and Heaven Too” (El cielo y tú), de Anatole Litvak
1940 “The Letter" (La carta), de William Wyler
1941 “The Great Lie” (La gran mentira), de Edmund Goulding
1941 “The Bride Came C.O.D.”, de William Keighley
1941 “The Little Foxes" (La loba), de William Wyler
1942 “The Man Who Came to Dinner" (El hombre que vino a cenar), de William Keighley
1942 “In this Our Life”, de John Huston
1942 “Now, Voyager” (La extraña pasajera), de Irving Rapper
1943 “Watch on the Rhin" (Alerta en el Rhin), de Herman Shumlin
1943 “Old Acquaintance" (Vieja amistad), de Vincent Sherman
1944 “Mr. Skeffington” (La vanidosa), de Vincent Sherman
1945 “The Corn is Green”, de Irving Rapper
1946 “A Stolen Life” (Una vida robada), de Curtis Bernhardt
1946 “Deception”, de Irving Rapper
1949 “Beyond the Forest”, de King Vidor
1950 “All About Eve” (Hablemos de Eva, Eva al desnudo o La malvada), de Joseph L. Mankiewicz
1951 “Payment on Demand”, de Curtis Bernhardt
1951 “Another Man’s Poison”, de Irving Rapper
1952 “Phone Call from a Stranger”, de Jean Negulesco
1942 “The Star”, de Stuart Heisler
1955 “The Virgin Queen”, de Henry Koster
1956 “The Catered Affair”, de Richard Brooks
1956 “Storm Center”, de Daniel Taradash
1959 “John Paul Jones”, de John Farrow
1959 “The Scapegoat”, de Robert Hamer
1961 “Pocketful of Miracles”, de Frank Capra
1962 “Whatever Happened to Baby Jane?" (¿Qué fue de Baby Jane?), de Robert Aldrich
1963 “La Noia”, de Damiano Damiani
1964 “Dead Ringer”, de Paul Henreid
1964 “Where Love Has Gone”, de Edward Dmytryck
1964 “Hush… hush, Swee Charlotte”, de Robert Aldrich
1965 “The Nanny”, de Seth Holt
1968 “The Anniversary" (El aniversario), de Roy Ward Baker
1970 “Connecting Rooms”, de Franklin Gollings
1971 “Bunny O’Hare”, de Gerd Oswald
1972 “Madame Sin”, de David Greene
1972 “Lo Scopone scientifico”, de Luigi Comencini
1976 “Burnt Offerings”, de Dan Curtis
1978 “Back to the Witched Mountain" (Regreso a la montaña embrujada), de John Hough
1978 “Death on the Nile" (Muerte en el Nilo), de John Guillermin
1980 “The Watcher in the Woods”, de John Hough
1987 “The Whales of August" (Las ballenas de agosto), de Lindsay Anderson
1989 “Wicked Stepmother”, de Larry Cohen

TEXTO DE ALBERTO SERVAT EN LA SOGA

http://blogs.elcomercio.com.pe/lasoga/2008/04/bette-davis-el-centenario.html

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