La despedida final

Cuando plegaste las alas, nuestras lágrimas cayeron,
nuestro corazón roto en pedazos por un dolor eterno
por la ausencia, por los sentimientos, por tantas cosas
que nos ha dejado cicatrices el tiempo.
Ahora pendientes del tiempo para darte la despedida
la más sincera desde nuestros adentros
para llevarte en nuestra memoria
la que nunca falla, para recordarnos que aun estas.
Entre el dolor y el amargo sabor del adiós, para siempre
queda la sequedad del recuerdo, que a veces
nos da alegrías y que otras nos deja caer una lagrima al suelo
Juanito hoy hemos enterrado tu cuerpo
Pero jamás enterraremos tus recuerdos, tu mirada
tantas cosas que hemos vivido, pero sobre todo
tantas cosas que hemos sentido juntos.
el dolor es infinito no hay palabras ni lagrimas
Suficientes para poderlo expresar pero …
hoy que ya no estas, te hemos rendido honores
como tu deseabas, como él intuía que te gustaban
Juanito has logrado cambiar de golpe, de un plumazo
tantas cosas en mi, en pocos días, en tu lecho
me atreví a mirarte, a hablarte, a soñarte
y me atreví hasta arrimar el hombro para meterte
en tu lecho de descanso, un descanso eterno.
Me senté frente a ti solo, con mi mujer y alli decidi
decirte al fin adios, hasta siempre,
pero ... te llevare siempre en mi corazón siempre.


Maria dijo
Cómo te entiendo.
15 Abril 2007 | 12:09 AM