Hace unas semanas alguien por la calle me paro, con tan grata sorpresa que quería saber de mi blog, porque lo tenia olvidado, y digo bien porque hace tiempo (bastante) que no subo nada ahí para compartir con quien quiera pasarse por el. Y digo bien compartir porque es lo que me gusta, escribir lo que siento en algunos momentos y lanzarlos al viento, este viento en forma virtual que es el Blog.
Ahora quiero retomarlo, porque siempre me ha sido necesario escribir, desde que empecé a leer libros; tenia la costumbre al final de cada uno de ellos, escribir mis apreciaciones sobre lo que había supuesto para mi la lectura del mismo, hace unos meses por cuestión de espacio en casa los regale al colegio de mis hijas, no me importaba que leyeran al final mis notas, por que al final eran solo eso notas que yo escribí algunas con su fecha y hasta con su hora. Al final mis libros los compartiré con quien sabe que alumnos, lo que importa es que compartir es una manera muy agradable de VIVIR, en mayúsculas.
Precisamente la persona que me paró para animarme a escribir sabe bien de lo que hablo ¿Verdad?
Han pasado muchas cosas desde que escribí la ultima vez, pero no voy a ponerme ahora a enumerarlas, ni siquiera cabe contarlas porque … ya pasaron y a veces es bueno mirar hacia atrás para aprender y no cometer errores, otras mas vale seguir el camino hacia delante.
Tan solo me pararé en una que me hace sentirme bien, bien por la respuesta tan emocional que ella tubo, mi hija, en el día de su comunión. Durante todo el mes de Junio su pequeña agenda estaba repleta de actividades y acontecimientos, pero ella guardaba muy celosamente para si el mas importante. Sesiones de fotos divertidas con los amigos, catequesis, misas, acto del perdón, su primera confesión, música, violín, deberes del cole, leer sus libros preferidos, y jugar (a veces lo mas importante y a lo que menos tiempo dedicó este mes) ir al cole, y alguna que otra cosita mas. Todo ello pensando que tiene tan solo 9 años, y que por desgracia, todos y digo bien TODOS, tratamos muchas veces a nuestros hijos como si fueran adultos, esta claro de que entienden cientos de cosas y muchas mas las circunstancias que viven, pero eso nosotros no lo vemos (cuanto tenemos que aprender de ellos)
Cada día que pasaba se acercaba mas a su momento estelar, su comunión. Recuerdo ahora mismo el día que su hermana le regalo la Biblia para niños, se leyó creo que mas de 60 paginas en un momento, yo entendí perfectamente como estaba viviendo este momento día a día, estaba claro que como niña le importaban los regalos, que ese día tendría, pero yo creo que lo que mas le importaba era ser consciente de donde iba y a lo que iba, ser consciente de que gracias a esta celebración, todas las personas queridas de su familia por ambas partes se volverían a reunir, para celebrarlo con ella, esto es para ella muy importante, eso si … sus amigas y amigos no podrían venir porque celebraban el mismo día casi todos la comunión. Pero también estaba la importancia de que casi toda su clase (donde conviven día a día) estaban allí presentes. Los días pasaban y se acerco el gran momento. Todo en su pequeño cuerpecito parecía normal, todo en su mente estaba perfectamente bien amueblado, toda ella estaba preparada, radiante y feliz.
Compartimos la celebración con ella, muy cerca tanto física como espiritualmente, fue la primera en leer de todos, no titubeo ni un solo instante, mientras su madre derramaba una lágrima incontrolada igual que yo, no hay nada mas importante que ver a tu hijo o hija disfrutar plenamente de su momento, esto los padres lo sabéis perfectamente, la celebración continuo, las caritas de todos ellos se iluminaron de felicidad cuando vieron subir a su actual profesor Fran a leer, ahora mismo que lo estoy recordando se me pone el vello de punta, y como no su primera profesora de primaria y la que empezó con ellos la catequesis en el cole estaba allí, arriba leyendo para ellos, solo para ellos que eran lo más importante ese día. Al final de una bella y sentida celebración, el padre Santiago dio la bendición a todos los presente pero en especial a ellos, y fue en ese momento donde ella, ya no pudo controlar su alegría, sus sentimientos y su cara empezó a cambiar, las manchitas típicas de cuando llora empezaron a emerger al igual que sus lágrimas, no había consuelo para ella, salimos después de la foto de grupo de rigor y ella aun lloraba, algunos desconcertados no sabían que le ocurría yo mismo estaba extrañado aunque intuía lo que le estaba pasando, intente calmarla hablar con ella pero… no había manera de que dijera que le pasaba, tan solo lloraba y se abrazaba a mi que estaba arrodillado a su altura. Pronto se le pasó y de nuevo volvió la alegría a su rostro, a su cuerpo pequeño empezando a buscar a sus amigas y amigos, para hacerse fotos juntos, porque entendía que tenia que vivir y disfrutar el momento.
Días mas tardes una noche en su cama solos los dos le pregunte por lo ocurrido, la luz de sus ojos me miraron en la penumbra de la habitación para decirme tan solo … “si ya lo sabes, para que quieres que te lo diga” .- No, no lo se, o mejor dicho no estoy seguro de que si lo que pienso es lo que te paso. Ella solo me dijo .- Púes claro que es eso. Entonces entendí como en el momento en que me arrodille ante ella, que en ese instante estaba pensando en una persona muy especial para ella, su abuelo Juanito, 6 años de convivencia con ella antes de que falleciera, fueron más que suficientes e importantes, para calar en su corazoncito, además ella sabia que el regalo de su abuelo era la ilusión de su vida, él le dejó dinero para su comunión así como para la de su hermana, y para que se marchara de viaje donde ella soñaba en volver junto con su hermana. Entonces entendí que ella tenia derecho a guardar sus sentimientos en la cajita de Pandora que forma su corazón, pero también a lanzarlos a través de los lagrimales de los ojos, porque estaba contenta de todo lo que aconteció en ese día, pero le faltaba alguien, aunque ella sabia que estaba cerca, a su lado, viviendo el momento.
Gracias hija mía por ser tan especial para mi como para mucha gente, por ir mas allá de las palabras y de las acciones, por tener ese corazón tan parecido al de tu abuelo que nos enseño siempre y en todo momento a ser buenas personas, ya que es lo mejor que tenemos cada uno de nosotros. Y eso hay que explotarlo siempre.
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